El presupuesto de octubre de 2024 introdujo importantes reformas al impuesto de sucesiones (IHT), que afectan especialmente a las fincas agrícolas y comerciales. A partir de abril de 2026, se aplicará un tipo impositivo del 20 % del IHT a las explotaciones agrícolas y comerciales valoradas en más de un millón de libras, lo que supone un cambio con respecto a las exenciones totales anteriores. Estos cambios han suscitado preocupación entre las familias de agricultores sobre el futuro de sus negocios y legados.
La actual desgravación fiscal de sucesiones con tipo cero para las propiedades agrícolas se introdujo en la década de 1990. Anteriormente, las familias de agricultores debían pagar el impuesto de sucesiones sobre sus fincas, lo que a menudo les obligaba a vender tierras o equipos para cumplir con sus obligaciones fiscales. Esta desgravación fiscal se diseñó para apoyar la continuidad de las empresas agrícolas a lo largo de las generaciones, reconociendo el papel vital que desempeña la agricultura en la economía del Reino Unido. Sin embargo, los cambios recientes indican una tendencia hacia la reintroducción de la tributación para las fincas más adineradas.
Históricamente, la Exención de Bienes Agrícolas (APR) y la Exención de Bienes Comerciales (BPR) permitían la transmisión de numerosas explotaciones agrícolas y empresas sin incurrir en el impuesto sobre la herencia. La nueva política limita esta exención a 1 millón de libras esterlinas, lo que significa que cualquier valor que supere este umbral estará sujeto a un impuesto de sucesiones del 20 %. El gobierno argumenta que este cambio se dirige a las fincas más ricas y busca prevenir la evasión fiscal mediante inversiones en tierras agrícolas y empresas.
A la luz de estos cambios, es fundamental que las familias de agricultores aborden la planificación de la sucesión de manera reflexiva:
El estrés asociado con estos cambios puede afectar la salud mental. Es fundamental:
Equilibrar la sostenibilidad empresarial con las aspiraciones familiares es clave: