Cuando el mundo se siente caótico, es fácil dejarse llevar por cosas que no podemos cambiar. Durante el confinamiento, descubrí que tomar distancia y centrarme solo en lo que podía influir me trajo una sorprendente sensación de calma. Es una lección que evoca la antigua filosofía estoica y sigue siendo profundamente relevante para la agricultura y la vida moderna.
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